Utilizando Pareto en el Manejo de Conflictos

¿Si ambos estamos correctos, cómo resolvemos nuestro conflicto?

Quiero hablar un poco acerca del manejo de desacuerdos, específicamente dirigido al trabajo en equipo.  Por muchos años, he participado en juntas o reuniones en las que he sido testigo de cómo dos personas o equipos de trabajo presentan diferentes puntos de vista, con tenacidad y pasión, porque ambos están totalmente convencidos que tienen información que evidencia y conlleva a la razón. En esas situaciones se imposibilita la conciliación de un acuerdo entre las partes debido al firme convencimiento de estar en lo correcto. ¿Por qué ocurre esta dificultad?   Con mucha posibilidad es que a temprana edad se nos enseña a ser competitivos; aprendemos que cuando alguien gana su competidor pierde y cuando alguien hace lo correcto el que hace lo contrario, entonces hace lo incorrecto. De tal forma, que es muy fácil el suponer que si presentamos el argumento correcto, los otros están incorrectos. 

En muchas de estas reuniones, pude observar que en la mayoría de las ocasiones cuando sucedían estos conflictos de opinión e ideas, ambas partes hacían caso omiso de los puntos en que estaban de acuerdo. Se limitaban a enfatizar las ideas opuestas del otro, ya fueran procedentes del Jefe, el compañero de trabajo o el grupo de trabajo; sin tomar en consideración la información y argumentos en común. 

Una experiencia que tuve ejemplifica el tema con claridad.  Recuerdo que en una reunión se originó una discusión por la decisión que debíamos tomar relacionada a descartar uno de nuestros productos del catálogo de ventas.  El grupo de Ventas y Mercadeo presentó un argumento muy bueno que sostenía la viabilidad de mantener el producto disponible en el Catálogo. Mientras que nuestro grupo de Operaciones tenía fijada su posición de excluir el producto del catálogo;  la cual también estaba sostenida por el grupo de Finanzas que estaba fundamentando su argumento en la información recopilada del bajo volumen de ventas y la necesidad de mejorar el ciclo de inventario.

La reunión se celebró sin conciliación de los argumentos propuestos.  Por buena suertedecidí  reunirme individualmentecon los diferentes grupos de las unidades involucradas y luego de escuchar todos los argumentos, llegué a la conclusiónque todos los grupos o equipos de trabajo tenían la misma meta; que era aumentar las ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización; que correspondía a ser la meta oficial de nuestra organización. Sin embargo, esta meta comúnno salió a relucir en ningún momento durante la primera reunión de los grupos de trabajo.  Por el contrario, el equipo de Operaciones suponía que el equipo de Ventas y Mercadeo solo estaba interesado en los ingresos brutos yviceversa, el equipo de Ventas suponíaque elde Operaciones estaba siendo presionado por la Unidad de Finanzas para reducir el inventario.  Finalmente regresamos a la mesa de discusión, pero esta vez, dirigimos el diálogo hacia nuestra meta en común, y descubrimos que todos estábamos de acuerdo con el 80% de las ideas propuestas.   

Al llegar a esta conclusión entonces comenzamos a dialogar respecto a las diferencias existentes en el restante 20% de los argumentos. La conciliación fluyó con facilidad cuando todos convenimos en ceder una quinta parte de las propuestas presentadas.  La solución final resultó ser inclusiva en la diversidad de argumentos, pues todos tenían fundamento desde la perspectiva de cada Unidad. Se redujo una gran cantidad del inventario, se mantuvo el producto solo para un grupo de clientes selectos yla disponibilidad de la capacidad de producción quedó liberada para aumentar la producción de nuestro producto estrella, decisión muy necesaria en aquel momento.  Esta fue una forma simple de utilizar el análisis de Pareto en una aplicación diferente a la matemática.  Esta situación es muy común en nuestros lugares de trabajo y a veces en nuestra vida personal.  En muchas ocasiones ideas que parecen estar en conflicto,  en realidad pueden ser complementarias.  

Cuando en el futuro te encuentres en una situación similar, en la cual sabes que tu argumento es correcto, sin ceder en tu punto, ofrécele el beneficio de la duda al otro lado de la argumentación.  Puede ser que ellos también estén en lo correcto y que ambos estén buscando el mismo resultado desde ángulos diferentes. Escucha, identifica todos los aspectos en los cuales están de acuerdo y busca la meta en común.  Al final comprobarás cuán fácil resulta conseguir una solución en común cuando potencialmente solo estás cediendo una porción no sustantiva de tu argumento.

¿Has tenido una experiencia similar a la mía?  ¿Te interesa comentar sobre el tema? Puedes escribirme al correo blog.frontline@gmail.com o encontrarme en la página de web: http://flmblog.com